La
santidad en la vida cotidiana
2020-11-12
Santo Rosario
El Señor es el ser más feliz del universo, y la verdadera razón es que
Él es Santo. Es verdaderamente feliz porque es verdaderamente Santo.
Por la señal de la Santa cruz…
La corrupción y el pecado trajeron tristeza y sufrimiento en el mundo y
esto lo padecemos todos los seres humanos, pero hay buenas noticias: los
hombres pueden participar de la felicidad de Dios, reconciliándose con el
Creador y cambiando de vida, llamando pecado a lo que Dios llama pecado, para
poder ser partícipes de su santidad.
Yo confieso…
La felicidad del hombre consiste en tener el privilegio de tener
comunión con Dios y estar con Él, con su presencia ahora o viviendo con Él en
la eternidad.
Creo en Dios Padre …
“Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios”.
Padre Nuestro…
- Seamos Santos por nosotros mismos, elijamos el camino de la santidad y
apartémonos del mal en todo lo que hacemos porque nos hace daño, dejemos el
pecado y descubramos que no nos hace bien. Dios te salve María …
- Seamos Santos por el prójimo, elijamos vivir en santidad por los
demás, por nuestro testimonio, para ayudar y bendecir a quienes nos rodean. Dios
te salve María…
- Seamos Santos por Dios que es Santo. Decidamos vivir una vida en santidad
tratando de imitar al Señor; evitando el pecado, no sólo porque le hacemos daño
al prójimo o a nosotros mismos, sino fundamentalmente porque desagrada a Dios. Dios
te salve María…
Muchas veces anhelamos cosas de Dios, pero no vemos
respuestas y eso puede deberse a que nos falta santidad. Tenemos que tomar
conciencia de que la Santidad es un estilo de vida, consiste en entender la
Palabra y el corazón de Dios. La felicidad del hombre tiene que ver con tener
el privilegio de tener comunión con Dios y estar con Él.
1° Misterio Luminoso:
El Bautismo de Jesús en el Jordán: LOS OTROS
A lo largo de la jornada uno se encuentra con muchas otras
personas: los que nos saludan, los que nos piden un servicio, aquellos a
quienes nosotros pedimos algo; los que nos brindan un rato de compañía gratuita,
los colegas de trabajo, los que llaman por teléfono, los que nos escriben una
carta (pocos), los que nos expresan su apoyo, los que nos critican (rara vez de
frente), los amigos, los adversarios, los que se adelantan en las «colas», los
que nos hacen zancadillas, los que nos tratan con sinceridad, los que se
acercan a nosotros cuando les conviene y se alejan cuando nuestra vecindad
puede resultarles perjudicial.
En todos ellos tenemos que descubrir el rostro de Cristo, para
servirlos, comprenderlos, no odiarlos, amarlos, valorarlos y poder convivir con
ellos, no sólo como quien los soporta, sino como quien en algún modo los acepta
y comprende que son parte del plan sabio y misericordioso de Dios.
2° Misterio Luminoso:
La autorrevelación en las Bodas de Caná: LA ALEGRÍA
Ser alegre es ser capaz de encontrar alegría en Cristo, aún en
medio de las tribulaciones. Ser alegre es ser capaz de comunicar alegría y
optimismo aún en medio de circunstancias adversas. Ser alegres es ser capaz de
vencerse a sí mismo, para no hacer o decir cosas que pudieran entristecer a los
demás. Ser alegre es ser capaz de gozar de las pequeñas cosas que nos regala el
Señor y no vivir centrados en las dificultades, las traiciones, los reveses,
los fracasos. Ser alegre es ser capaz de tomar las demás personas como son, con
sus valores y limitaciones, y no quedarnos rumiando sus defectos y facetas
ingratas.
3° Misterio Luminoso:
El Anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión: LA ORACIÓN
Hay que tener presente que la Liturgia de las Horas no está
reservada exclusivamente al clero, todos los fieles están invitados a tomar
parte de ella, pública o privadamente, asociándose así a la Iglesia que eleva
incesantemente su oración a Dios. La oración es constitutivo imprescindible del
cotidiano cristiano. «Es preciso orar siempre y nunca dejar de orar» (Lc 12, 1)
y hacerlo en todo lugar (1 Tim 2, 8).
4° Misterio Luminoso:
La transfiguración: LA CRUZ
Jesús afirmó categóricamente que quien desea ser su discípulo debe
tomar su cruz cada día y seguirlo (cfr. Mt 10, 38; Mc 8, 34). Conviene subrayar
lo de «cada día», de modo que la cruz es un ingrediente cotidiano de la vida
cristiana. Ser discípulo de Cristo y rechazar la cruz es una contradicción
existencial. El cristiano debe al menos soportar la cruz y aceptarla. Más
perfecto aún es amarla y abrazarla con alegría.
5° Misterio Luminoso:
La institución de la Eucaristía: EL TRABAJO
El trabajo, aunque pueda ser, con frecuencia, cansador y hasta
doloroso, constituye, sin embargo, una fuente de alegría cuando el hombre que
trabaja ve coronados sus esfuerzos con el éxito, llámese esta cosecha,
terminación de una obra, conocimiento más profundo de la naturaleza o frutos de
la labor apostólica. En el mundo actual, entre las plagas que amagan la
existencia humana hay que contar ciertamente la desocupación, es decir, la
imposibilidad para muchos de encontrar un trabajo. El trabajo no tiene sólo una
significación en el plano natural y en el de la eficiencia técnica: para el
cristiano es un medio de santificación, es decir, de cumplimiento amoroso de la
voluntad de Dios y de cooperación a sus designios sobre el mundo y, en
definitiva, sobre la salvación. No nos santificamos «a pesar» del trabajo, sino
«en» y «por» el trabajo, a condición de que no lo realicemos con pereza y
espíritu mercenario, sino con una perspectiva espiritual; «no para ser vistos,
como quien busca agradar a los hombres, sino como quienes ...cumplen de corazón
la voluntad de Dios, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los
hombres»
Dios de Salve Reina y Madre…
Lectura de la Primera
carta de San Pedro 1: 13-19
“Así que piensen con claridad y ejerciten el control propio. Pongan su
esperanza en la salvación inmerecida que recibirán cuando Jesucristo sea
revelado al mundo. Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No
vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios
deseos. Antes lo hacían por ignorancia, pero ahora sean santos en todo lo
que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras
dicen: «Sean santos, porque yo soy santo». Y recuerden que el Padre
Celestial, a quien ustedes oran, no tiene favoritos. Él los juzgará o los
recompensará según lo que hagan. Así que tienen que vivir con un reverente
temor de él mientras sean «extranjeros en la tierra». Pues ustedes saben
que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus
antepasados. Y el rescate que él pagó no consistió simplemente en oro o plata, sino
que fue la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado
ni mancha.”
Palabra de Dios
PEDIMOS LA SANTIDAD DE LOS SACERDOTES
Oh Redentor Nuestro, acepta vivir en los
sacerdotes, transfórmalos en Ti. Hazlos por tu gracia ministros de tu
misericordia, obra a través suyo, y haz que, imitando fielmente tus virtudes,
se revistan en todo de Ti, y actúen en Tu nombre y con la fuerza de tu
Espíritu. Contestamos Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para conseguir el perdón de los pecados,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que no nos falte la Sagrada Eucaristía,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que prediquen a Cristo, y a el
crucificado,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que den testimonio de la Verdad,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los niños conserven la Gracia,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que la juventud conozca y siga a Cristo,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los mayores conformen sus vidas
según la Ley de Dios,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que tengamos hogares cristianos,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que en nuestros pueblos se viva la unión
y la caridad cristiana,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los enfermos reciban los auxilios
espirituales,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra
muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
Santa María, Madre de la Iglesia, Reina de los
Apóstoles, alcánzanos del Señor muchos y santos sacerdotes. Así sea.
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