VÍA CRUCIS JUVENIL
05/03/2021
Por la señal…
Jesús mi Señor y Redentor…
Oración inicial
Jesús, vamos a recorrer contigo las
estaciones de tu agonía y tu muerte. Vamos a pasar un poco de tiempo contigo,
renovando el sacrificio que nos dio la vida. Por ese sacrificio tuyo en la Cruz
somos cristianos, y hemos recibido las gracias de Dios. Por ese sacrificio tuyo
hemos sido salvados. Ayúdanos a comprender un poco mejor, a amar un poco más,
para que después de meditar sobre estas estaciones de tu Vocación salvadora,
nosotros mismos nos decidamos a dar algo de nosotros. Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos. Amén.
1ª ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Tantos jóvenes
condenados a muerte, tantos que viven dramáticamente la vida metidos en la
droga, en el hospital con enfermedades incurables, en el paro. Condenados a
muerte, en el blanco de todas las crisis, envueltos en tremendas depresiones y
a veces convencidos de que nadie apuesta por ellos. Son jóvenes a los que ama
Cristo y su Iglesia.
Señor,
ayúdanos a vivir como jóvenes que transmiten esperanza en un mundo que vive sin
salidas y con tremendas contradicciones. Que la cruz de Cristo sea para todos
nosotros fuerza para caminar al lado de los pobres y que encendamos luces en
vez de quedarnos en la tremenda queja de quien maldice la oscuridad, pero no
hace nada por salir de ella.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre Nuestro…
2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Esta cruz es
la cruz de todos y cada uno de nosotros ¿Quién no ha sufrido alguna vez la cruz
de la humillación, de la incomprensión, del dolor físico o moral? ¿Quién no ha
tenido en su corazón todas las dificultades en el camino de la vida? Jesús
carga con su cruz, también nosotros debemos cargar con nuestra cruz pesada de
cada día y luchar con todas las fuerzas por hacer un mundo más justo, más
fraternal.
Señor, Jesús
crucificado, te pedimos que nos ayudes. Enséñanos y danos fuerzas para cargar
con nuestra cruz, una cruz de madera, una cruz sin brillo, una cruz que a veces
se hace insoportable, pero contigo, Señor, podemos llevar con amor.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
No dejes nunca
que tus caídas se conviertan en heridas incurables. Sólo si te levantas mirando
a Cristo que también cayó podrás vivir con gozo y alegría acogiendo la infinita
Misericordia del Señor. Santo no fue el que nunca cayó, sino el que siempre se
levantó. Esta primera caída de Jesús nos recuerda las caídas de tantos jóvenes
en la droga, el alcohol, en el vicio, en la violencia, en toda forma que impide
que el joven sea feliz.
Señor, caído
con la cruz a cuestas, ayúdanos a soportar las cruces de la vida con la
convicción de que están heridas de resurrección, pues Tú, Señor, has vencido y
nos ayudas a vivir a tope, ayudando a todos los caídos a levantarse y volver al
Hogar de tu Corazón.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
4ª ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Muchos
jóvenes, incluso en edades muy tempranas experimentan la decepción de tantos
amores. Muchas veces sólo el amor de la madre permanece en pié. Quizás, como
nos recuerda esta estación, porque ellas son capaces esperar y de estar cerca
en “las duras y en las maduras”. María acompaña a su Hijo a la cruz. Está allí
sosteniendo y ayudando cuando a veces la única manera que tenemos de ayudar es
la presencia en la calle de la amargura.
Señora nuestra
de la Soledad, de la Amargura, de la Vera Cruz, de las Angustias, acompaña
nuestros pasos cansados, que te encontremos siempre en el camino de la vida ya
cuando no podamos más, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y
enséñanos el camino de la aceptación.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
5ª ESTACIÓN: EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA
CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Todos
necesitamos cirineos que nos ayuden a llevar la cruz. Los jóvenes necesitan
personas que estén a su lado, que compartan sus dudas y fracasos y sobre todo
que les ayuden a llevar con paciencia la cruz de la vida. Los jóvenes necesitan
hoy más que nunca ser acompañados por catequistas, animadores de pastoral
juvenil, familia, acompañamiento personal, cirineos que estando a su lado les
ayuden a cargar con la pesada cruz de cada día.
Señor,
mándanos cirineos que nos ayuden, vocaciones de hombre y mujeres para estar
cerca de los jóvenes, a veces en los peores momentos de su vida. Gracias,
Señor, por todos los cirineos que pusiste en mi camino y que me enseñaron y
ayudaron a vivir la vida desde el Amor de Dios y el servicio de los hermanos.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE
JESÚS
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Aquella mujer,
como muchos jóvenes, estaba allí. Miró a Cristo y se conmovió el corazón. No se
quedó en el lamento, sino que pasó a la acción, a la vida entregada. El Señor
quiso que su rostro quedase plasmado en el lienzo. El Señor nos ha dado a
nosotros, jóvenes, mucho más que a la Verónica, nos ha dado la Eucaristía, su
Cuerpo y su Sangre, y cuántas veces no le hacemos caso, no acudimos a la Misa,
no se queda su Presencia en nuestro corazón.
Señor, te
damos gracias por tantas verónicas valientes que limpian el rostro de los “otros
Cristos” que son nuestros hermanos. Te pedimos que surjan muchas verónicas, que
sean capaces de ayudar a nuestra tierra, para que el mundo se implante la
civilización del Amor.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
7ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Es verdad que
los jóvenes somos a veces frágiles. Por ejemplo, siendo el blanco de todos los
reclamos publicitarios para ser presa fácil del consumismo. A veces las caídas
vienen por tantos que utilizan a los jóvenes con fines comerciales. La Iglesia los
quiere como son. No los instrumentaliza. Descubrir en el rostro de Cristo caído
y en todos los caídos y crucificados de la historia una llamada a servir de
rodillas, a vivir sembrando los caminos de la vida de esperanza.
Señor Jesús,
danos fuerzas para ayudar a todas las personas a descubrir y a vivir en la
dignidad de los hijos de Dios; y a compartir, en la mesa común de la humanidad,
los bienes que nos pertenecen a todos por igual.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS
MUJERES
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Ser joven no
puede significar estar hundido y pasando a veces por noches oscuras.
Necesitamos encontrar en la Cruz el rostro de Cristo crucificado que nos enseña
a descubrir el sufrimiento de tantos hermanos nuestros que caminan a nuestro
lado. El mundo de los jóvenes de hoy busca el consuelo fácil. A veces a costa
de la verdad. La Iglesia desde la realidad y la verdad nos ofrece el verdadero
consuelo del alma; nuestra sed y nos abre a la esperanza en la vida diaria al
contemplar el rostro del que tiene siempre abierto el Corazón.
Señor Jesús,
queremos que Tú con tu Amor, nos consueles en el camino de la vida y ayúdanos a
mostrarnos disponibles ante tantos jóvenes que han perdido el norte, el rumbo
de sus vidas.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
La fragilidad
de los jóvenes a veces también es fuente de humildad y esperanza. San Pablo
decía que todo lo podía en Aquél que nos conforta, y decía algo más luminoso,
aunque misterioso: “porque cuando soy débil entonces soy fuerte”. ¿Qué quería
decir? Que con Cristo todo lo podemos quiere decir que nuestra fragilidad
viviendo con fe se puede convertir en fuente de esperanza. Porque es verdad que
Cristo y yo es igual a mayoría aplastante. Sólo hay que levantarse y confiar en
Aquél que nunca nos abandona.
Señor Jesús,
te pedimos que nos ilumines y nos ayudes a levantarnos cuando no podemos más
pues Tú eres el vencedor del pecado, del dolor y de la muerte.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
10ª ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS
VESTIDURAS
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
¡Cuántos
jóvenes despojados de trabajo, de la dignidad más elemental, de ver sus
derechos pisoteados, de tanta instrumentalización ideológica! Jesús se despoja
de las vestiduras y lo presentan sin nada, sólo con su Amor al Padre y a todos,
y con su Verdad proclamada a los cuatro vientos. Nos lo ha dado todo. Se ha
despojado hasta de su Madre, que nos la entregará como Madre nuestra. En su
Corazón sólo hay un deseo de “amar hasta el extremo”. Vive estos momentos como
el leño verde en invierno, con la esperanza cierta de que no está lejos la
primavera.
Señor,
despójanos de todo lo que nos aparte de Ti, no dejes que caigamos en la
tentación de la desesperanza, de instalarnos en la queja. Despójanos del pecado
que nos aparta de Ti, de la tristeza inmensa de una vida vivida sin Dios.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
11ª ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Como si
tensasen las cuerdas de una guitarra, así han clavado a Jesús. Como bandera
clavada en lo alto de un monte. Como “signo de contradicción”. Como quien lo ha
dado todo. Jesús es crucificado es la mejor declaración de Amor del Padre a
cada corazón humano. Cuando creas que nadie te quiere, ni te recibe, ni te ha
declarado su amor, la contemplación en tu oración del Crucificado siempre te
devolverá la esperanza.
Señor Jesús,
crucificado en todos los calvarios del mundo, al lado de todos los jóvenes que
viven cosidos y crucificados a la droga, al consumismo, al paro a la
precariedad del futuro incierto, en todas las cruces posibles, ayúdanos a vivir
el sufrimiento como puerta de esperanza, que eres Tú.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Ha muerto con
los ojos cerrados para no ver nuestra realidad; sus ojos son demasiado limpios
para quedarse sólo en nuestras miserias. Ha muerto con los brazos abiertos como
el Padre de la parábola del Hijo Pródigo (Lc 15) para abrazar a todos los que
vuelven destrozados de la vida. Ha muerto con la cabeza hacia delante porque
escucha una por una todas nuestras dificultades. Ha muerto con los pies
clavados entregando su Amor, a través de la Iglesia, que, como el amor de una
madre, siempre espera de noche y de día a que volvamos al Hogar. Ha muerto con
el corazón abierto y para decirnos que las puertas de su costado están siempre
abiertas y que no tiene secretos con nosotros.
Señor Jesús,
muerto por nuestros pecados y rebeliones, ayúdanos a comprender que siempre que
nos alejamos de Ti no nos va nada bien y que es demasiado peligroso construir
una sociedad sin Ti.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
13ª ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN BRAZOS DE SU
MADRE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Allí estaban
los brazos de su Madre, los brazos de la Iglesia acogiendo y entregando desde
su pobreza a Jesús a la humanidad. Pensamos en tantas madres con sus hijos en
sus brazos muertos por el odio, la guerra, el terrorismo, la droga. María y la
Iglesia acogen en su seno a la humanidad más sufriente. En silencio llora con
los que lloran. Les ofrece la esperanza cierta de que “si morimos con Él,
viviremos con Él”.
Señora junto a
la cruz, Madre de todos los hombres, Mujer creyente que permanece hasta el
final, que no te echas atrás, ayúdanos a ser jóvenes cristianos que vivamos en
el Corazón de Cristo y en el interior de tantos dramas como vive nuestra
Tierra.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
14ª ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN UN SEPULCRO
NUEVO
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Lo había dicho
Jesús; “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto”. Tenemos
que “saber esperar”. Tenemos que vivir con el convencimiento que detrás de la
noche viene galopando la aurora. Es preciso saber que todas nuestras cruces
están heridas de resurrección. Es necesario que los cristianos seamos
portadores de una esperanza cierta que se fundamenta, desde luego, en el camino
de la cruz, pero el destino es la Vida que no se acaba, la vida eterna.
Señor Jesús,
enséñanos a ver cercana la primavera, aunque nos veamos a veces insertos en el
crudo invierno y ayúdanos a ser capaces de contagiar al mundo de la esperanza
cierta de que Tú eres nuestro Salvador y Redentor.
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí
Padre
Nuestro…
Señor
y Dios nuestro, rico en misericordia y fuente de todo consuelo, hemos
acompañado a tu Hijo por el camino de la cruz; hemos revivido con Él los
momentos de su Pasión.
Concédenos
la gracia de que este Vía crucis nos ayude a identificarnos con Cristo y a ser
corredentores con Él, a semejanza de María.
También
te pedimos que, siguiendo los pasos de Cristo, resucitemos en Él.
Padre Nuestro…
Dios te Salve…
Gloria…