SANTO ROSARIO EUCARÍSTICO
MISTERIOS LUMINOSOS
18 - FEBRERO - 2021
“Vengan a ver”
Tiempo de Cuaresma
INICIO
Monitor: El ángel
del Señor anunció a María.
Y ella
concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te
salve María…
Monitor: He aquí la
esclava del Señor.
Hágase en
mí según tu palabra. Dios te salve María
Dios te
salve María…
Monitor: Y el Verbo
de Dios se hizo carne.
Y habitó
entre nosotros. Dios te salve María.
Dios te
salve María…
Monitor: Ruega por
nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración:
Infunde,
Señor tu gracia en nuestros corazones para que cuantos, por el anuncio del
ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su
cruz lleguemos a la gloria de su resurrección.
Por
Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
¡Alabado
sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar!
Adoremos a
Jesús en la Eucaristía, y pidamos a nuestra Madre que nos enseñe a creer por
los que no creen, a adorar por los que no adoran, a esperar por los que no
esperan, y a amar por los que no aman.
Tranquiliza
tu mente. Haz silencio. Sin palabras. Quédate quieto. Únase a Dios, esté con
Él, acérquese a Su Corazón, en Su abrazo, llenos de Su Espíritu, rodeados de Su
Amor. Este es tiempo celestial. Él está contigo, tu estas con él en su amor,
ahora y siempre, sin separarte nunca.
Todos: Yo creo,
adoro, espero y te amo. Te pido perdón por todos los que no creen, no adoran,
no esperan y no te aman (tres veces se
repite).
·
Ave María Purísima
Sin Pecado Original Concebida.
Por la
Señal
Siempre es
un buen momento para preguntarnos y pensar, ¿Qué es lo que buscamos de Jesús?
Jesús cuestiona a los que les siguen. Más allá de nuestras primeras respuestas
y motivos el Señor nos desafía “Vengan a ver”
Yo
confieso…
Lo
importante no es buscar algo, sino buscar a alguien. Lo decisivo no es conocer
más cosas sobre Jesús, tener más datos, penetrar con más clarividencia en la
doctrina cristiana, sino encontrarnos con su persona viva. Es el contacto
personal con él lo que nos atrae a seguirlo y lo que trasformará nuestra vida.
Creo en
Dios…
“Vengan a
ver” es la gran invitación de Jesús
Padre
Nuestro …
De la misma
manera nosotros día a día tenemos la posibilidad de seguir creciendo y conocer
más a Jesús.
Dios te
Salve…
Cada día
tenemos la posibilidad de caminar con El y responder a su llamado: “Vengan a
ver”. Significa pasar tiempo con El.
Dios te
salve …
Nos ofrece
la oportunidad de acercarnos y conocerle más profundamente. Esto cambia nuestra
historia y cambia la historia.
Dios te
Salve…
A medida
que seguimos a Jesús encontramos su amor y provisión.
Gloria al
Padre …
PRIMER MISTERIO
EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL JORDÁN
Yo los he bautizado en agua, pero Él los bautizará
en el Espíritu Santo.
(Mc 1, 8)
Era una
familia que oraba y alababa a Dios. Y el niño ya no era niño, era un joven; y
el joven ya no era joven, era un hombre. Y estaba con otro hombre en un lugar
en donde había agua. Se quitó las sandalias y la túnica, y se metió en el agua.
El otro hombre era Juan y lo bautizaba. Unidos en el Espíritu, contemplemos al
amor derramarse en forma de paloma, meditando todas las cosas con María, desde
su corazón de madre:
Hijos míos:
Juan y Jesús eran muy unidos, entendían que
compartían una misma misión. A menudo oraban juntos y reían y hablaban. Se
querían como hermanos. Y entendí que, en ese bautismo, el Espíritu Santo, que
estaba conmigo, también estaba con Él. Y entendí que era Dios quien enviaba a
su Hijo al mundo y yo debía dejarlo ir. Pero Él no iría solo, porque el
Espíritu Santo estaba con Él, y yo no me quedaría sola, porque el Espíritu
Santo estaba conmigo. Y entonces entendí que Él sabía que era el Hijo de Dios.
SEGUNDO MISTERIO
LA AUTORREVELACIÓN DE JESÚS EN LAS BODAS DE CANÁ
Se celebraba una boda en Caná de Galilea (Jn 2, 1)
Jesús reía
y bebía vino con sus amigos, y María estaba con Él. Era una fiesta. Vestían
ropa muy bonita con colores, y todos llevaban sandalias y las cabezas
cubiertas. Llenemos las tinajas de nuestras almas con el agua viva del
Espíritu, meditando el misterio del Hombre y Dios, haciendo lo que Él dice,
para que bebamos el mejor de los vinos, obtenido del don de la omnipotencia
suplicante del corazón de la Madre:
Hijos míos:
Ya no tenían vino. Y entendí que debía enseñar a mi
Hijo que era Dios, pero que seguía siendo hombre, y su misión era ayudar a los
hombres en todas sus necesidades, para que los hombres alaben a Dios. Y entendí
que nací para ser madre, y acompañar y ayudar al Hijo a ser hombre, tanto como
es Dios, y para eso debía dar y darse como hombre y como Dios, porque Dios es
don.
TERCER MISTERIO
EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS INVITANDO A LA
CONVERSIÓN
Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio
de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca.
Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 14-15).
Y la Madre
se despidió del Hijo. Y caminó entre sus amigos, y entre la gente, enseñando, curando,
sanando, predicando. Y se alegraba con cada alma que alimentaba con su palabra,
y hacía milagros, y expulsaba demonios, y convivía, y hacía el bien.
Imitemos la
virtud de María, orando por los que se entregan con generosidad al apostolado, acompañándolos
a cumplir su misión, uniéndonos a las intenciones de su corazón de madre.
Hijos míos:
Mi Hijo estaba cumpliendo su misión, predicando,
enseñando, hablándoles del Reino de Dios. Hablaba con la verdad y todos seguían
su camino. Su palabra era la verdad y Él era el camino. Entonces entendí que
nací para acompañarlo, para fortalecerlo, para cuidarlo. Y entendí que, al no
tenerlo cerca, era con mi oración como lo acompañaba, y lo fortalecía y lo
cuidaba.
Y oraba siempre a Dios, y ofrecía todo a Dios por
Él. Y lo seguía a dondequiera que iba, porque Él sabía que mi presencia estaba
viva en Dios por medio del Espíritu Santo, que siempre está conmigo. Algunas
veces lo vi, otras le enviaba ropa y comida.
Él siempre me agradecía. Yo siempre oraba por Él.
CUARTO MISTERIO
LA TRANSFIGURACIÓN
Se llevó con Él a Pedro, a Juan y a Santiago, y
subió a un monte para orar (Lc 9, 28)
Y los tres
hombres caminaron con Jesús a lo alto de un monte. Y lo vieron resplandecer
lleno de gloria, y hablaba con otros dos hombres que habían venido del cielo.
Eran Elías y Moisés. Luego bajó con los tres hombres y se reunió con los demás
apóstoles.
Adoremos a
Jesús, contemplándolo transfigurado en la Eucaristía, acudiendo a la Siempre
Virgen María, para que, a través de su corazón de madre, nos ayude a escucharlo
y verlo tal cual es.
Hijos míos:
Él hablaba con los ángeles y los santos. Oraba en
soledad. Pero un día Dios quiso hablarles a sus discípulos, y Jesús los llevó
con Él, y lo vieron resplandecer y hablar con los profetas.
Y oyeron la voz de Dios que les decía que Jesús es
el Hijo de Dios, para que lo escucharan.
Y entendí que era necesario, porque los hombres
tienen los ojos y los oídos cerrados, pero Dios los llama para abrir sus ojos
para que vean, y sus oídos para que escuchen.
QUINTO MISTERIO
LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA
Mientras cenaban, tomó pan y, después de pronunciar
la bendición, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: “Tomen, este es mi cuerpo”.
Y tomando el cáliz, habiendo dado gracias, se lo dio y todos bebieron de él. Y
les dijo: “Ésta es mi sangre de la nueva alianza que es derramada por muchos” (Mc
14, 22)
Era un
lugar muy agradable, una mesa servida y muchos invitados. Y ahí estaba Jesús,
vestido de forma elegante, sentado en la mesa con sus amigos, que eran doce.
Seamos personas
eucarísticas, como Santa María. Y, contemplando el cuerpo, la sangre, el alma y
la divinidad de Cristo, que es Eucaristía -corazón de la Santa Iglesia-,
meditemos este misterio con el amor de su corazón de madre:
Hijos míos:
Era Pascua, y todo era fiesta. Él quiso cenar con
sus amigos y todo lo dispuso.
Entonces entendí para qué nací, y para qué Él había
nacido. Entregó su cuerpo y entregó su sangre, para quedarse con los hombres
para siempre. Una entrega de amor hasta el extremo.
Se entregaba Él y me entregaba yo por ellos. Pero
ellos no lo entendieron. Y es en la Eucaristía que Cristo se hace presente para
incluirlos en Él y hacerlos suyos. Es así como le pertenecen, en un mismo
cuerpo, por un mismo Espíritu. Y es así como los une al Padre, y es el Padre
que se entrega con el Hijo por el Espíritu Santo. No pueden separarse, porque
son un solo Dios verdadero.
SALVE
Oremos
ahora al Señor que nos llama a la conversión y a la penitencia y pidámosle que
nos dé su fuerza para buscarle con sencillez de corazón. Oremos diciendo: Danos
un corazón nuevo, Señor.
1.
Por la Iglesia, para
que durante este período de Cuaresma se encamine hacia la celebración digna de
la Pascua. Oremos.
2. Por los que rigen los destinos de las naciones, especialmente por los
gobernantes de nuestro país, para que, iluminados por la palabra de Dios,
gobiernen a nuestros pueblos con la justicia que Dios quiere para sus hijos. Oremos.
3. Por los que sufren en el mundo, especialmente por los que les hace falta
el pan para poder sobrevivir en esta pandemia, para que en este tiempo de
cuaresma nos volvamos hacia ellos con misericordia y les brindemos nuestra ayuda.
Oremos.
4.
Por aquellos más
vulnerables al Covid19, que Dios los proteja de la enfermedad y los cubra con
la gracia de saber que son amados sin medida. Por los enfermos, para que puedan
experimentar el poder sanador de Dios en cuerpo, mente y espíritu, y estar
rodeados del amor y el apoyo de los demás. Oremos
5.
Roguemos al Señor por
las necesidades particulares de nuestra comunidad, especialmente, por todos los
hermanos que buscan ser cada vez más fieles a la misericordia de Dios y sufren
en su cuerpo y alma, la persecución por causa de la predicación del evangelio. Oremos
ACCIÓN DE GRACIAS AL SEÑOR
Gracias,
Señor por la Eucaristía. Gracias Señor, porque deseabas ardientemente celebrar
la Pascua con nosotros.
Gracias,
Señor, porque en la última cena partiste tu pan y tu vino en infinitos trozos,
para saciar nuestra hambre y nuestra sed.
Gracias,
Señor, porque en el pan y en el vino nos entregaste tu vida y nos llenas de tu
presencia.
Gracias,
Señor, porque nos amaste hasta el final, hasta el extremo que se puede amar:
morir por otro, dar la vida por otro.
Gracias,
Señor, porque quisiste celebrar Tú entrega, en torno a una mesa con tus amigos,
para que fuesen una comunidad de amor contigo.
Gracias,
Señor, porque nos dijiste que celebremos la Eucaristía en memoria tuya.
Gracias,
Señor, porque podemos celebrar la Eucaristía todos los días.
Gracias,
Señor, porque cada día puede volver a empezar y continuar con tu ayuda, mi
camino de fraternidad con mis hermanos y mi camino de transformación en Ti
Acógenos como
discípulos que quieren escuchar tus palabras, aprender de ti, seguirte siempre.
Acógenos como amigos. Y haz de nosotros también tus testigos, testigos del
amor. Amen
ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
Oh, Jesús,
que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de
salvar a las almas, Protege a tus sacerdotes, especialmente a los sacerdotes de
la Comunidad Somasca, en el refugio de tu Sagrado Corazón.
Guarda sin
mancha sus manos consagradas, que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo, y conserva
puros sus labios teñidos con tu preciosa sangre.
Haz que se
preserven puros sus corazones, marcados con el sello sublime del sacerdocio, y
no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el
número de tus apóstoles, y que tu santo amor los proteja de todo peligro.
Bendice sus
trabajos y fatigas, y que como fruto de su apostolado obtenga la salvación de
muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el
cielo. Amén
Bendito,
alabado y adorado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Sea para siempre bendito y alabado.

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