martes, 23 de febrero de 2021

VENGAN A VER

 


SANTO ROSARIO EUCARÍSTICO

MISTERIOS LUMINOSOS

18 - FEBRERO - 2021

 

“Vengan a ver”

Tiempo de Cuaresma

 

 

INICIO

 

Monitor: El ángel del Señor anunció a María.

Y ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve María…

 

Monitor: He aquí la esclava del Señor.

Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María

Dios te salve María…

 

Monitor: Y el Verbo de Dios se hizo carne.

Y habitó entre nosotros. Dios te salve María.

Dios te salve María…

 

Monitor: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Oración:

Infunde, Señor tu gracia en nuestros corazones para que cuantos, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz lleguemos a la gloria de su resurrección.

Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

 

 

¡Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar!

Adoremos a Jesús en la Eucaristía, y pidamos a nuestra Madre que nos enseñe a creer por los que no creen, a adorar por los que no adoran, a esperar por los que no esperan, y a amar por los que no aman.

Tranquiliza tu mente. Haz silencio. Sin palabras. Quédate quieto. Únase a Dios, esté con Él, acérquese a Su Corazón, en Su abrazo, llenos de Su Espíritu, rodeados de Su Amor. Este es tiempo celestial. Él está contigo, tu estas con él en su amor, ahora y siempre, sin separarte nunca.

 

Todos: Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por todos los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman (tres veces se repite).

 

·         Ave María Purísima

Sin Pecado Original Concebida.

 

Por la Señal

 

Siempre es un buen momento para preguntarnos y pensar, ¿Qué es lo que buscamos de Jesús? Jesús cuestiona a los que les siguen. Más allá de nuestras primeras respuestas y motivos el Señor nos desafía “Vengan a ver”

Yo confieso…

 

Lo importante no es buscar algo, sino buscar a alguien. Lo decisivo no es conocer más cosas sobre Jesús, tener más datos, penetrar con más clarividencia en la doctrina cristiana, sino encontrarnos con su persona viva. Es el contacto personal con él lo que nos atrae a seguirlo y lo que trasformará nuestra vida.

Creo en Dios…

 

“Vengan a ver” es la gran invitación de Jesús

Padre Nuestro …

 

De la misma manera nosotros día a día tenemos la posibilidad de seguir creciendo y conocer más a Jesús.

Dios te Salve…

 

Cada día tenemos la posibilidad de caminar con El y responder a su llamado: “Vengan a ver”. Significa pasar tiempo con El.

Dios te salve …

 

Nos ofrece la oportunidad de acercarnos y conocerle más profundamente. Esto cambia nuestra historia y cambia la historia.

Dios te Salve…

 

A medida que seguimos a Jesús encontramos su amor y provisión.

Gloria al Padre …

 

PRIMER MISTERIO

EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL JORDÁN

Yo los he bautizado en agua, pero Él los bautizará en el Espíritu Santo.

(Mc 1, 8)

 

Era una familia que oraba y alababa a Dios. Y el niño ya no era niño, era un joven; y el joven ya no era joven, era un hombre. Y estaba con otro hombre en un lugar en donde había agua. Se quitó las sandalias y la túnica, y se metió en el agua. El otro hombre era Juan y lo bautizaba. Unidos en el Espíritu, contemplemos al amor derramarse en forma de paloma, meditando todas las cosas con María, desde su corazón de madre:

 

Hijos míos:

Juan y Jesús eran muy unidos, entendían que compartían una misma misión. A menudo oraban juntos y reían y hablaban. Se querían como hermanos. Y entendí que, en ese bautismo, el Espíritu Santo, que estaba conmigo, también estaba con Él. Y entendí que era Dios quien enviaba a su Hijo al mundo y yo debía dejarlo ir. Pero Él no iría solo, porque el Espíritu Santo estaba con Él, y yo no me quedaría sola, porque el Espíritu Santo estaba conmigo. Y entonces entendí que Él sabía que era el Hijo de Dios.

 

SEGUNDO MISTERIO

LA AUTORREVELACIÓN DE JESÚS EN LAS BODAS DE CANÁ

Se celebraba una boda en Caná de Galilea (Jn 2, 1)

 

Jesús reía y bebía vino con sus amigos, y María estaba con Él. Era una fiesta. Vestían ropa muy bonita con colores, y todos llevaban sandalias y las cabezas cubiertas. Llenemos las tinajas de nuestras almas con el agua viva del Espíritu, meditando el misterio del Hombre y Dios, haciendo lo que Él dice, para que bebamos el mejor de los vinos, obtenido del don de la omnipotencia suplicante del corazón de la Madre:

 

Hijos míos:

Ya no tenían vino. Y entendí que debía enseñar a mi Hijo que era Dios, pero que seguía siendo hombre, y su misión era ayudar a los hombres en todas sus necesidades, para que los hombres alaben a Dios. Y entendí que nací para ser madre, y acompañar y ayudar al Hijo a ser hombre, tanto como es Dios, y para eso debía dar y darse como hombre y como Dios, porque Dios es don.

 

TERCER MISTERIO

EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS INVITANDO A LA CONVERSIÓN

Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 14-15).

 

Y la Madre se despidió del Hijo. Y caminó entre sus amigos, y entre la gente, enseñando, curando, sanando, predicando. Y se alegraba con cada alma que alimentaba con su palabra, y hacía milagros, y expulsaba demonios, y convivía, y hacía el bien.

Imitemos la virtud de María, orando por los que se entregan con generosidad al apostolado, acompañándolos a cumplir su misión, uniéndonos a las intenciones de su corazón de madre.

 

Hijos míos:

Mi Hijo estaba cumpliendo su misión, predicando, enseñando, hablándoles del Reino de Dios. Hablaba con la verdad y todos seguían su camino. Su palabra era la verdad y Él era el camino. Entonces entendí que nací para acompañarlo, para fortalecerlo, para cuidarlo. Y entendí que, al no tenerlo cerca, era con mi oración como lo acompañaba, y lo fortalecía y lo cuidaba.

Y oraba siempre a Dios, y ofrecía todo a Dios por Él. Y lo seguía a dondequiera que iba, porque Él sabía que mi presencia estaba viva en Dios por medio del Espíritu Santo, que siempre está conmigo. Algunas veces lo vi, otras le enviaba ropa y comida.

Él siempre me agradecía. Yo siempre oraba por Él.

 

CUARTO MISTERIO

LA TRANSFIGURACIÓN

Se llevó con Él a Pedro, a Juan y a Santiago, y subió a un monte para orar (Lc 9, 28)

 

Y los tres hombres caminaron con Jesús a lo alto de un monte. Y lo vieron resplandecer lleno de gloria, y hablaba con otros dos hombres que habían venido del cielo. Eran Elías y Moisés. Luego bajó con los tres hombres y se reunió con los demás apóstoles.

Adoremos a Jesús, contemplándolo transfigurado en la Eucaristía, acudiendo a la Siempre Virgen María, para que, a través de su corazón de madre, nos ayude a escucharlo y verlo tal cual es.

 

Hijos míos:

Él hablaba con los ángeles y los santos. Oraba en soledad. Pero un día Dios quiso hablarles a sus discípulos, y Jesús los llevó con Él, y lo vieron resplandecer y hablar con los profetas.

Y oyeron la voz de Dios que les decía que Jesús es el Hijo de Dios, para que lo escucharan.

Y entendí que era necesario, porque los hombres tienen los ojos y los oídos cerrados, pero Dios los llama para abrir sus ojos para que vean, y sus oídos para que escuchen.

 

QUINTO MISTERIO

LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

Mientras cenaban, tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: “Tomen, este es mi cuerpo”. Y tomando el cáliz, habiendo dado gracias, se lo dio y todos bebieron de él. Y les dijo: “Ésta es mi sangre de la nueva alianza que es derramada por muchos” (Mc 14, 22)

 

Era un lugar muy agradable, una mesa servida y muchos invitados. Y ahí estaba Jesús, vestido de forma elegante, sentado en la mesa con sus amigos, que eran doce.

Seamos personas eucarísticas, como Santa María. Y, contemplando el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Cristo, que es Eucaristía -corazón de la Santa Iglesia-, meditemos este misterio con el amor de su corazón de madre:

 

Hijos míos:

Era Pascua, y todo era fiesta. Él quiso cenar con sus amigos y todo lo dispuso.

Entonces entendí para qué nací, y para qué Él había nacido. Entregó su cuerpo y entregó su sangre, para quedarse con los hombres para siempre. Una entrega de amor hasta el extremo.

Se entregaba Él y me entregaba yo por ellos. Pero ellos no lo entendieron. Y es en la Eucaristía que Cristo se hace presente para incluirlos en Él y hacerlos suyos. Es así como le pertenecen, en un mismo cuerpo, por un mismo Espíritu. Y es así como los une al Padre, y es el Padre que se entrega con el Hijo por el Espíritu Santo. No pueden separarse, porque son un solo Dios verdadero.

 

SALVE

 

Oremos ahora al Señor que nos llama a la conversión y a la penitencia y pidámosle que nos dé su fuerza para buscarle con sencillez de corazón. Oremos diciendo: Danos un corazón nuevo, Señor.

 

1.    Por la Iglesia, para que durante este período de Cuaresma se encamine hacia la celebración digna de la Pascua. Oremos.

 

2.    Por los que rigen los destinos de las naciones, especialmente por los gobernantes de nuestro país, para que, iluminados por la palabra de Dios, gobiernen a nuestros pueblos con la justicia que Dios quiere para sus hijos. Oremos.

 

3.    Por los que sufren en el mundo, especialmente por los que les hace falta el pan para poder sobrevivir en esta pandemia, para que en este tiempo de cuaresma nos volvamos hacia ellos con misericordia y les brindemos nuestra ayuda. Oremos.

 

4.    Por aquellos más vulnerables al Covid19, que Dios los proteja de la enfermedad y los cubra con la gracia de saber que son amados sin medida. Por los enfermos, para que puedan experimentar el poder sanador de Dios en cuerpo, mente y espíritu, y estar rodeados del amor y el apoyo de los demás. Oremos

 

5.    Roguemos al Señor por las necesidades particulares de nuestra comunidad, especialmente, por todos los hermanos que buscan ser cada vez más fieles a la misericordia de Dios y sufren en su cuerpo y alma, la persecución por causa de la predicación del evangelio. Oremos

 

ACCIÓN DE GRACIAS AL SEÑOR

Gracias, Señor por la Eucaristía. Gracias Señor, porque deseabas ardientemente celebrar la Pascua con nosotros.

Gracias, Señor, porque en la última cena partiste tu pan y tu vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed.

Gracias, Señor, porque en el pan y en el vino nos entregaste tu vida y nos llenas de tu presencia.

Gracias, Señor, porque nos amaste hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: morir por otro, dar la vida por otro.

Gracias, Señor, porque quisiste celebrar Tú entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor contigo.

Gracias, Señor, porque nos dijiste que celebremos la Eucaristía en memoria tuya.

Gracias, Señor, porque podemos celebrar la Eucaristía todos los días.

Gracias, Señor, porque cada día puede volver a empezar y continuar con tu ayuda, mi camino de fraternidad con mis hermanos y mi camino de transformación en Ti

Acógenos como discípulos que quieren escuchar tus palabras, aprender de ti, seguirte siempre. Acógenos como amigos. Y haz de nosotros también tus testigos, testigos del amor. Amen

 

 

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Oh, Jesús, que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas, Protege a tus sacerdotes, especialmente a los sacerdotes de la Comunidad Somasca, en el refugio de tu Sagrado Corazón.

Guarda sin mancha sus manos consagradas, que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo, y conserva puros sus labios teñidos con tu preciosa sangre.

 

Haz que se preserven puros sus corazones, marcados con el sello sublime del sacerdocio, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.

 

Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu santo amor los proteja de todo peligro.

 

Bendice sus trabajos y fatigas, y que como fruto de su apostolado obtenga la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el cielo. Amén

 

Bendito, alabado y adorado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.

Sea para siempre bendito y alabado.

 

 

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